Historia: El Legado de los Jesuitas
La historia de este recinto es una narrativa de resistencia y evangelización en la frontera norte de la Nueva España.
- Fundación: Fue establecida en 1716 (aunque algunas fuentes citan 1717) por los misioneros de la Compañía de Jesús.
- El Nombre: Se fundó específicamente para evangelizar a los indígenas Chinarras, un grupo emparentado con los Conchos que habitaba las riberas de los ríos de la región.
- Abandono y Renacimiento: Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la misión pasó por periodos de abandono y deterioro. Fue hasta el siglo XX y principios del XXI cuando se realizaron esfuerzos significativos de restauración para devolverle su gloria original, conservando su esencia de adobe.
Geografía: En el Corazón del Semidesierto
Su ubicación estratégica la convierte en una parada obligatoria para quienes visitan la región central del estado.
- Ubicación: Se localiza a aproximadamente 2 kilómetros al este de la actual ciudad de Aldama, Chihuahua.
- Entorno: Se asienta en una zona de transición entre el valle agrícola y el paisaje árido característico de Chihuahua, muy cerca de la confluencia de los ríos Chuvíscar y Sacramento.
- Accesibilidad: Su cercanía con la capital (aprox. 25-30 minutos) la hace ideal para el turismo de fin de semana o rutas culturales rápidas.
Riqueza Cultural y Arquitectónica
Más que un edificio, es un testimonio de la sobriedad y la funcionalidad colonial.
Características del Templo
| Elemento | Descripción |
| Arquitectura | Estilo colonial misionero, caracterizado por su extrema sencillez y muros gruesos de adobe. |
| Fachada | Austera, con un arco de medio punto y un campanario sencillo que resalta contra el azul intenso del cielo chihuahuense. |
| Interior | Posee un ambiente de paz absoluta; destaca su techumbre de madera y los detalles restaurados que evocan la vida misionera del siglo XVIII. |


Significado Local
Para los habitantes de Aldama, Santa Ana de Chinarras es el símbolo de sus orígenes. Es un espacio que no solo funciona para ceremonias religiosas ocasionales, sino como un monumento histórico protegido que nos recuerda la época en que Chihuahua era la “última frontera” de la civilización hispana.
